Reseña | Carmen Mc Evoy y Gustavo Montova. Patrias andinas, patrias citadinas. Episodios de una república naciente. Lima: Crítica, 2022.

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Tumulto social, crisis política, sucesiones presidenciales, desconexión entre élites limeñas y demandas regionales…Una descripción así correspondería a la situación actual en la que nos encontramos, a días de finalizar el 2022. Sin embargo, aquello que estamos viviendo no es una excepción ni una novedad si volcamos nuestra mirada al pasado. Estas son las premisas sobre las se asienta Patrias andinas, patrias citadinas (Crítica, 2022), un conjunto de ensayos redactados a cuatro manos por los historiadores Carmen Mc Evoy y Gustavo Montoya. Concebido a partir de una serie de diálogos en torno al Bicentenario de la independencia del Perú y redactado durante el periodo más crítico de la pandemia de la covid-19, el libro pretende, según los propios autores, “reconstruir el ADN político y social de nuestra  república naciente, con la esperanza de contribuir con el desmantelamiento del patrimonialismo prebendario y faccioso que continúa, junto con la corrupción, la violencia y l/a división, socavando nuestras instituciones en estos tiempos de cambio global”. Para ello, realizan un examen crítico de algunos “episodios de una república naciente”, principalmente durante la década de 1820, caracterizada por la inestabilidad política propia de un contexto de incertidumbre, pero también de experimentación política de primer proyecto republicano nacional. Ello es posible a partir de una mirada que atiende tanto a los fenómenos político-intelectuales como a los social-militares a lo largo del territorio que en ese entonces se encontraba en constitución como el Perú, enfoques que Mc Evoy y Montoya han visitado anteriormente a lo largo de sus trayectorias académicas.

El libro se divide en seis ensayos que buscan examinar algunas de las características que, para los autores, caracterizaron esa década y que constituyeron las bases -frágiles y endebles- que marcaron el derrotero por el que, en los años posteriores, se desarrollaría la historia republicana del Perú. Así, el primer capítulo aborda el fenómeno del “cambiamiento” -término con el que se denominaba en aquel entonces al fenómeno del golpe de Estado-, recurrente en medio de una serie de tramas facciosas entre distintos militares, cada uno de los cuales buscaba “salvar la nación” de los realistas y de la anarquía, resultando en el socavamiento de la frágil gobernabilidad con la que contaban las primeras autoridades electas. El segundo capítulo analiza los sentimientos patriotas en las diversas regiones del país durante el contexto de la llegada de las tropas sanmartinianas al Perú y cómo estos lenguajes políticos fueron reformulados en clave local y regional según demandas específicas, presentando así un territorio complejo y dividido en vísperas de la proclamación formal de 1821. El tercer capítulo aparta provisionalmente su mirada del fenómeno político-intelectual para mostrar crudamente las guerras de independencia, las acciones militares y cómo se vivieron aquellos “tiempos de cambiamiento”, tanto en los Andes -en los que “cada región utilizaba el conflicto para reposicionarse en la nueva geopolítica virreinal”- como en la capital, en donde el proyecto republicano comenzaba a desprestigiarse por la falta de resultados contundentes. En el cuarto capítulo se retoma el tema del “republicanismo auroral” a partir de la reconstrucción de los debates que se sucedieron durante aquellos años, evidenciando cambios conceptuales en el lenguaje político republicano con propuestas diversas y a veces antagónicas entre sí, lo cual devino en la solución provisoria de una “república militarizada” con la dictadura de Bolívar. El quinto capítulo vuelve a volcar su mirada en la guerra, insistiendo nuevamente en la importancia de contar con el apoyo de las milicias y ejércitos locales para lograr los objetivos militares, más aún cuando los estragos de la guerra y la presencia de ejércitos extranjeros (“de liberación y ocupación”) en sus territorios eran objeto de serios cuestionamientos en contra de las promesas del bando patriota. Por último, el sexto capítulo aborda, a modo de recuento y a partir de la reconstrucción de biografías de algunos personajes de la época, las expectativas, dudas y esperanzas sobre el proyecto republicano, el cual fue la apuesta por la que varios ciudadanos llegaron a dar su vida. Finaliza el libro con la siguiente reflexión: “A la primera república, en su versión patriótica, tanto andina como citadina, le faltó materializarse en la realidad concreta, y este libro analiza las razones estructurales del fracaso, sin olvidar las ilusiones y, sobre todo, la esperanza que la patria republicana estimuló a lo largo y ancho del Perú”.

Si bien el libro cumple con brindar una narrativa en la que las problemáticas de estas patrias andinas y patrias citadinas se engarzan en un relato integrado dentro del periodo de las revoluciones atlánticas, por momentos se pierde de vista este aspecto al singularizar los episodios peruanos de otros que ocurrían en la región; en todo caso, se podría haber insistido en por qué y de qué modo estos episodios resultaron singulares en comparación con el resto de los países. Por otro lado, no termina de quedar claro a qué se refieren los autores cuando hablan de cultura política, ya sea plebeya, indígena, republicana, del pacto y negociación, etc.; más que aclarar o explicar un proceso, dicho concepto termina por confundir qué es lo que busca expresar debido a su indeterminación, salvo haya sido usado para etiquetar, describir o capturar en una instantánea los ánimos y prácticas de quienes las poseían.

En resumen, este libro resulta importante en tanto permite analizar los vaivenes de la primera experiencia republicana de un modo tal que nos vincula a las problemáticas del presente: no ha sido la primera ni única vez en la que el país se ha visto al borde del colapso, pero siempre es posible pensar en proyectos políticos que nos permitan salir de esta crisis. Las constantes reflexiones y preguntas abiertas que nos interpela a lo largo del texto es un recordatorio de que la promesa republicana es todavía un proyecto en construcción.

*Luis Leyva | PUCP – Universidad de Quilmes

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