El caso impactante de Lina Medina

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Uno de los episodios más impactantes en la historia del Perú fue el caso de Lina Medina. Nacida en Atacancha (Huancavelica) en 1933, hubiera pasado desapercibida si no fuera porque quedó embarazada a los cinco años de edad.

Según los testimonios sobre su vida, desde los dos años empezó a menstruar; sin embargo, la gente del lugar lo asoció con una enfermedad vinculada con la luna, ya que cada vez que esta aparecía, Lina empezaba a sangrar. Tres años más tarde, dejó de sangrar, pero su vientre se había hinchado. Preocupados por su situación, primero la revisan los chamanes de la aldea, pero como no encontraban solución alguna, decidieron llevarla al hospital más cercano, que se encontraba en Pisco a más de 170 kilómetros de distancia.

Fue en el hospital San Juan de Dios de Pisco donde los médicos, incrédulos, diagnosticaron que se hallaba en el octavo mes de embarazo. Al indagar en su historia clínica, descubrieron que, desde los cuatro años, ya se le habían formado los senos y la vellosidad, y sus ovarios estaban plenamente desarrollados como si fuera una mujer adulta. El domingo 14 de mayo -irónicamente era el Día de la Madre- nació su hijo Gerardo, cuyos parámetros eran totalmente normales: medía 48 cm y pesaba 2.700 gramos.

Era un caso sorprendente que no tardó en ser difundida por la prensa local e internacional. Muchos no creían en la posibilidad de que una niña hubiera estado embarazada, por lo que se realizó una prueba de dentadura para confirmar su edad. En su pueblo, corrió el rumor de que se trataba de una Virgen María que concibió sin pecado, o que el pequeño Gerardo era hijo del Dios Sol.

Las ofertas para que Lina y su hijo sean presentados en diversos eventos, ferias o estudios científicos fueron diversas: desde $4.000 dólares mensuales para asistir a la Feria Mundial de Nueva York hasta un salario vitalicio de la prestigiosa compañía norteamericana Seltzer para que ambos sean investigados por una comunidad de científicos en Estados Unidos.

Ninguna de estas opciones se hizo realidad. El gobierno de Oscar R. Benavides intervino al quitarle la patria potestad -custodia y responsabilidades de velar por los hijos- a los padres de Lina y asumió su cuidado total. Por once meses, ambos niños -madre e hijo- estuvieron en la Maternidad de Lima, bajo cuidados médicos especiales, aunque también rodeados de muchos regalos de funcionarios, diplomáticos, políticos y artistas. Cuentan que tanto la madre como el hijo competían por los juguetes que les obsequiaban.

Pese a que las autoridades habían prometido cuidarlos de por vida, nada de ello ocurrió. Para agosto de 1941, la familia regresó a Antacancha, donde Gerardo Medina creció pensando que era el décimo hijo de sus abuelos y que Lina era su hermana; recién a los diez años, se enteró que Lina era su madre. Tras casarse y enterarse que era estéril, Gerardo fallecería a los 40 años de mielofibrosis incurable.

¿Qué pasó con Lina Medina? De acuerdo con el ginecólogo José Sandoval Paredes, conoció a Raúl Jurado en una fábrica de pilas, con quien tuvo su segundo hijo a los 38 años. Desde octubre de 2012, recibe una pensión de 35 euros y está completamente sola, ya que su hijo se mudó a México y su esposo murió en el 2009.

✅ Fuente: El Mundo https://bit.ly/3Hr7lCP / Carlos Ramos Núñez. Historia del Derecho Civil peruano. Siglos XIX y XX. Tomo VI. El Código de 1936. Volumen 3: El bosque institucional (pp. 136-145).

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