Los malos olores en la Lima virreinal

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#olores

¿Cómo los antiguos limeños interpretaban los malos olores?

Estos malos olores estaban asociados a los desechos urbanos como estiércol, basura, agua turbia, carne podrida y comida en mal estado. También conocidos como miasma, para los limeños, estos olores afectaban la salud, por lo que los evitaban a toda costa: cruzaban la calle tapándose la boca y la nariz, quemaban incienso o esparcían perfumes aromáticos en el aire.

En la investigación que realizó Kathleen Kole de Peralta en la Lima del siglo XVI, identificó en la documentación que los limeños, cuando se quejaban de estos olores perturbadores, hacían alusión a lugares concretos, como la carnicería, las acequias o los basureros municipales.

Es interesante que también identificara que los funcionarios municipales que atendían estos problemas se expresaran en términos de salud pública: “Es notorio que este presenta un riesgo y peligro para la salud [de la ciudad], por el mal olor provenientes de las acequias”. Por ello, sugerían que era necesario cubrir dichos canales para «evitar el mal olor de la suciedad que [la gente] arroja a las aberturas del canal”.

Estos y otros casos más llevados al cabildo de Lima demostrarían que los vecinos tomaban muy en serio los diferentes olores del ambiente con la finalidad de cuidar su salud. Por esa razón, además de la basura municipal, se prestó atención a los vapores mortales que podía generar el cuerpo humano. Por ejemplo, siempre era un riesgo la llegada de esclavos africanos a la ciudad porque podían tener fiebre amarrilla y generar una epidemia, por lo que, en muchos casos, se los ponía en cuarentena en cuarteles ubicados al otro lado del río Rímac.

Otro caso que Kole de Peralta destaca fue el temor hacia los olores que podría desprender las telas de algodón que habían servido para enterrar momias andinas. Por más extraño que pareciera, varios tejedores, sastres y zapateros reutilizaban los algodones encontrados en las huacas locales. El cabildo limeño condenó estos actos, no solo por el horrible hedor de las telas, sino porque los cadáveres en descomposición significaban una amenaza para la salud pública.

✅ Gracias a la Asociación Peruana de Historia de la ciencia, la tecnología y la salud, puedes leer más sobre este tema en el artículo de Kathleen Kole de Peralta «Mal Olor and Colonial Latin American History: Smellscapes in Lima, Peru, 1535–1614»: https://bit.ly/3nB0rSp

📷 Vista de las esquinas de Mercaderes y Mantas. Actual esquina de Jr. de la Unión y Jr. Callao (Se observa una acequia y gallinazos en la parte inferior izquierda).

#lima#salud#MedioAmbiente

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