Hacia una historia del zorro en el Perú

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Por José Mogrovejo Palomo (Historiador PUCP)

A raíz del incidente en Comas sobre un zorro andino tomado por perro, que asesinó cuyes y gallinas en las granjas domésticas de casas adyacentes, el problema por la seguridad de los vecinos de la zona no tardó en convertirse en una situación tragicómica. Por si fuera poco, y con la certeza que brinda el Servicio Nacional Forestal por señalar que “está acorralado”, como si de un cabecilla de banda criminal se tratase, el peludo “Run Run”, como cariñosamente ha sido bautizado por la ciudadanía, puede estar a horas o días de ser capturado y ser trasladado al zoológico de Huachipa, o bien ser víctima de sus instintos y de las personas por defenderse frente a una situación de peligro. Como bien ha señalado el historiador Brett L. Walker, estas experiencias violentas actúan como un recordatorio que los animales poseen una agencia real en el mundo, como parte del precio que la humanidad debe pagar por domesticar e industrializar la naturaleza, olvidando que esta siempre encuentra una manera de “ajustar el curso” e interceptar las trayectorias diseñadas por nosotros (2013, pp. 51-52).

El zorro tiene una larga historia en la sociedad peruana, y es que, desde la época colonial, la recopilación de relatos míticos en el Manuscrito de Huarochirí retrata su figura como uno de los animales que fueron negados de la gracia del dios Cuniraya Huiracocha. Asimismo, si bien es un animal caracterizado por su naturaleza “tramposa”, sus características no se desarrollan de forma amplia en uno de los ciclos míticos en el texto, donde el dios Huatyacuri ascendió a la montaña sagrada, y en el proceso, se topó con un zorro que subía y otro que bajaba, una clara inspiración para el título de la última obra del antropólogo José María Arguedas (Millones y Mayer 2015).

“Raposo de todo temperamento”, Quadro de Historia Natural, Civil y Geográfica del Reyno del Perú, José Ignacio de Lequanda y Louis Thiébaut, 1799.

Según lo descrito en el cuadro ilustrado de Lecuanda y Thiébaut, es un animal de “piel veteada y armoniosa con la virtud de su hígado tostado y reducido a polvos y bebido en agua que cura el dolor de costado, lo hace apreciable. Se alimenta de aves y frutas especialmente de aceitunas y es tanta la afición que tienen a estas, que destruyen los olivares.” Es interesante notar que las aplicaciones médicas descritas en la descripción del cuadro toman diferentes características con el pasar del tiempo hasta el tiempo republicano, pues como lo detalló Hermilio Valdizán, dependiendo de la región, el zorro puede ser usado para controlar personas, beber su sangre para combatir hechizos, usa el rabo para “atontar” a las personas, usar su cuero para curar el dolor de la ciática, entre otros usos (1922, pp. 520-521). Finalmente, en medio de la República Aristocrática, el interés por este animal no estuvo motivado por la violencia que este pequeño animal ha marcado en medio de la jungla urbana limeña, sino en aras de la ciencia y el conocimiento. Fue así como más de un siglo atrás, el explorador sueco Erlan Nordenskiöld visitó el Perú en 1904, como parte de una serie de expediciones que realizaría por Sudamérica por esos años. Dirigiendo una comisión investigadora, al salir de Tambopata en dirección a las tierras alto andinas, se toparon con una serie de fósiles de mamíferos, entre los cuales resaltaba un “zorro gigantesco”. Esta labor de exploración tuvo un abrupto final cuando el barón sueco contrajo malaria, y por tanto retornó a Europa para mejorar su salud, y publicar algunos estudios sobre los fósiles encontrados (1904, pp. 23-24).

Hay otros problemas que acechan las circunstancias de este animal, más allá de su largo currículum histórico en la sociedad peruana, como el tema del tráfico de animales exóticos y la consciencia que se tiene sobre las implicancias de esto, pero eso será un motivo de conversación para otros episodios.

Bibliografía

Eulogio Delgado, “Memoria correspondiente al año 1904 que el presidente de la Sociedad Geográfica de Lima presenta a la junta general”, Boletín de la Sociedad Geográfica de Lima, Tomo 14, (1904): 1-40.

Luis Millones y Renata Mayer. La fauna sagrada de Huarochirí. Lima: IFEA-IEP, 2015.

Hermilio Valdizán y Angel Maldonado. La Medicina Popular Peruana, Tomo II. Lima, Imprenta Torres Aguirre, 1922.

Brett L. Walker, “Animals and the Intimacy of History”, History and Theory, Vol. 52, No. 4 (2013): 45-67.

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