Tres mitos sobre la actual situación internacional

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* Magíster – Clemente Rodríguez | Internacionalista y politólogo PUCP

Desde 2015, una serie de mitos han sido popularizados por diversos comentaristas, analistas y periodistas, para describir las tensiones entre los EE.UU. y China por un lado y también entre EE.UU. y Rusia por otro. Su propósito es explicar los cambios que se han producido en el contenido de dichas relaciones bilaterales y su impacto a nivel global como resultado de una disminución notable en el poderío y preponderancia estadounidenses y, sobre todo, por el vertiginoso crecimiento económico, tecnológico y militar de países como China[1]. No obstante, más allá de su atractivo o potencial para generar polémica, dichas frases no tienen mucho sustento en la actualidad. Por ello, en el presente articulo discutiremos tres mitos más populares acerca de la actualidad internacional que han cobrado relevancia en años recientes: el primero es “que estamos en medio de una “tercera guerra mundial””; el segundo afirma que hay una nueva “guerra fría” y el tercero que “el declive estadounidense es inevitable mientras que el ascenso chino es imparable” -si es que China no sobrepaso ya a EE. UU[2].-. Para rebatirlos es preciso que las discutamos una por una.

  1. Hay una “Tercera Guerra Mundial”:

El primero es el más fácil de rebatir debido a que -afortunadamente- no nos encontramos en medio de un conflicto armado internacional[3] entre las grandes potencias mencionadas. Una guerra es entendida como “[el uso de] la violencia sostenida y coordinada entre organizaciones políticas”; en este caso, entre las fuerzas armadas de dos o más países diferentes” (Levy, 2010: 5). Dicho esto, si es que en la actualidad estuviese ocurriendo un conflicto de esas dimensiones entre EE.UU. y China, tal enfrentamiento ya habría sumido a la economía internacional en una profunda depresión a consecuencia de la destrucción de puertos y fábricas lo cual habría producido por su parte las interrupciones al comercio y la pérdida de vidas humanas. Además, tamaña destrucción habría también generado interrupciones importantes en las cadenas globales de valor (de las cuales dependen casi todos los productos que consumimos), ocasionando una zozobra generalizada a todas las economías del planeta por igual[4].

Lo que sí hay es un conflicto comercial, producto de una competencia más amplia entre Beijing y Washington en una multiplicidad de áreas, siendo la más importante de estas la tecnológica. Este conflicto empezó por el temor de los EE.UU. a que China consiga cerrar sus brechas tecnológicas con el mencionado país a través de su presencia en el mercado estadounidense, obteniendo acceso casi irrestricto a diversas tecnologías avanzadas. Acceso que le habría venido permitiendo al gobierno chino modernizar con mayor rapidez no solo su economía, sino también sus fuerzas armadas. Es por tal motivo que la Administración Trump implementó en 2018 una serie de restricciones sobre varios de los bienes que China importa desde los EE.UU., incluyendo a los microprocesadores[5] y que han impactado en terceros países[6], produciendo una crisis de estos componentes a nivel mundial. Por su parte, Beijing ha respondido de manera reciproca, imponiendo tarifas comerciales sobre diversos productos estadounidenses. Como resultado, este conflicto comercial ha contribuido tanto a la desaceleración de la economía global[7] como al progresivo desacoplamiento de las dos principales economías del mundo[8], encareciendo de paso muchos productos en el mercado internacional[9]. Es por ello que podemos afirmar que esta “guerra comercial” entonces sí ha sido perjudicial, pero a diferencia de las guerras de verdad, no se han producido bajas civiles, destrucción de infraestructura ni escasez generalizada de todos los productos, aunque sus efectos han sido negativos para el conjunto de los consumidores a nivel global.

  • Estamos en una “Nueva Guerra Fría”:

El segundo mito comenzó a hacerse popular tras la invasión rusa de la península ucraniana de Crimea y, sobre todo, luego de la intervención rusa en Siria.[10] La lógica detrás de dicha afirmación es que cualquier diferencia o conflicto entre Washington y rivales de peso como Rusia o China, debido a sus respectivas capacidades militares, va a conducir necesariamente al tipo de tensiones que caracterizaron al periodo de la Guerra Fría[11].

Según quienes defienden esta tesis, es suficiente señalar el hecho de que Rusia este ocupando un país o apoyando activamente a un régimen hostil a Washington en distintos lugares para afirmar que se ha regresado a la época de la Cortina Hierro. Es por ello común encontrar que muchos artículos incluyan adicionalmente términos llamativos como “geopolítico[12]” para indicar las repercusiones de esta clase de acciones. Pero nuevamente, hay en la actualidad pocas similitudes.

Para comenzar, la Guerra Fría sí fue un periodo de tensión y de competencia ideológica entre dos modelos distintos de organizar las diversas facetas de la civilización humana, los cuales eran activamente promovidos por las superpotencias de aquella época[13]. Esta competencia terminó por dividir a la mayoría de la humanidad entre un oeste capitalista y un este socialista[14], cada uno con sus respectivos regímenes políticos, sistemas económicos y modelos de producción diferenciados. Ni que decir que hasta bien entrada la Guerra Fría, las sociedades que conformaban el bloque socialista se encontraban, por lo general, muy aisladas de sus contrapartes capitalistas[15]. Se trataba entonces de una situación muy distinta de lo que ocurre hoy en día.

En la actualidad, y a diferencia de la URSS, China busca mantener relaciones pragmáticas que le permitan hacer negocios con todos los países, sin importar su régimen o ideología, con base al principio de no interferencia en los asuntos internos de ningún país[16]. De otro lado, a consecuencia de la globalización, virtualmente no hay ningún país que este total y completamente aislado del resto[17]. Esta es otra diferencia crucial con respecto a la Guerra Fría, ya que casi todos los países se encuentran estrechamente interconectados y han desarrollado una serie de interdependencias en materia económica, logística y tecnológica que los hace mucho más vulnerables que antes a lo que ocurra en cualquier otra parte del mundo, como el COVID-19 ha demostrado[18]. Así, problemas recientes como la actual pandemia, la falta de semiconductores, el cambio climático y las interrupciones en las cadenas de suministros han demostrado la desproporcionada vulnerabilidad reciproca de todos los países en el planeta. Paradójicamente, la cooperación internacional en temas como la actual pandemia es incluso menor a comparación de aquella que tuvo lugar durante la Guerra Fría para erradicar la viruela a nivel global, en la que tanto la URSS como los EE.UU. colaboraron estrechamente[19].

En lo que respecta a sus capacidades militares, China ha modernizado sus sistemas de armas de manera notable y sostenida en las últimas décadas, desarrollando y poniendo en servicio tanques, aviones, barcos, drones y misiles cada vez más modernos[20]. Dicha evolución se ha dado en conjunto con otros respectivos esfuerzos para mejorar el profesionalismo y la eficacia de sus tropas[21]. Pero, así como con la URSS, la capacidad de proyección de poder convencional china es -de momento- principalmente regional[22], siendo más que suficiente para amenazar a Taiwán (a la que considera una provincia rebelde) como los más recientes despliegues de aviones de combate chinos sobre la Zona de Identificación Aérea taiwanesa lo demuestran[23]. Dicho de otra manera, China está aún lejos de poseer la misma capacidad de proyección de poder global que poseen los EE.UU. hoy en día. No obstante, la brecha se viene acortando con rapidez[24].

Otra diferencia adicional con la Guerra Fría es que no todos los aliados tradicionales de EE.UU. desean encarar a China de la misma manera que Washington. Por ejemplo, los países europeos concuerdan en que China es un competidor y una potencial amenaza, pero difieren en la forma que esta postura deba adoptar, como ocurre con respecto a Taiwán[25]. Países como Alemania temen que una postura más crítica afecte sus lazos comerciales con China, ya que dependen mucho económicamente de Beijín.

Finalmente, y quizá lo más importante, China se desenvuelve dentro del Orden Internacional[26] creado y sostenido por los EE.UU. tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Pero cabe mencionar que Beijing lo ha integrado a su manera. De un lado, China acata varios de los aspectos comerciales de dicho orden (como los fallos de la OMC)[27] y que la han beneficiado enormemente en estas décadas, aunque no sea por completo una economía de mercado[28]. De otro lado, este país ha expresado su rechazo a otros aspectos del mismo como aquellos relativos a los mecanismos de resolución de controversias marítimas. Por ejemplo, en el año 2016 China se rehusó a acatar un fallo de la Corte de la Haya que le dio la razón a Filipinas acerca de sus reclamos territoriales en el Mar Meridional de China en contra de lo que sostenía Beijing[29]. De esta manera, como señala Ikenberry, la actitud de China consiste en aceptar partes de dicho orden (incluso busca en algunos casos tener mayor influencia dentro de sus instituciones como con ocurre con la OMS), oponerse a otras y, adicionalmente, crear foros o entidades alternativas hechas a su medida como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, que le han permitido obtener una mayor presencia económica en los países del Sudeste Asiático (Ikenberry, 2017: 7).

  • “El declive estadounidense es inevitable mientras que el ascenso de China es imparable”.

En este caso en particular, los mitos vienen de uno y otro lado. Estos mitos son propalados indistintamente por apologistas chinos o estadunidenses para referirse al país del otro con el propósito de dañar su imagen. Lo cierto es que ambos países tienen ventajas considerables: los dos cuentan con un enorme PIB, millones de trabajadores educados, varias universidades de buen nivel, amplios recursos naturales y accesos a mercados en todo el mundo y, en especial, un buen grado de desarrollo científico-tecnológico (y aquí es donde EE.UU. tiene su principal ventaja sobre China)[30]. Pero a la vez, ambos deben hacer frente a una serie de desafíos al nivel doméstico, que, de no resolver, pueden terminar estancándolos o en el peor de los casos, conducirlos a un colapso a mediano o largo plazo.

En lo político, EE.UU. debe hacer frente a la que quizá sea la crisis política más severa que ha ocurrido en su país desde la Guerra Civil Estadounidense. Esto se manifiesta en la división bipartidista en el gobierno entre Demócratas y Republicanos[31] y, en especial, en el crecimiento de la derecha radical, como la creciente popularidad e influencia del ex presidente Trump[32] en el Partido Republicano lo demuestra[33]. Aparte, debe enfrentar la creciente desigualdad socio-económica[34] y que contribuye de manera importante a la polarización política. Finalmente, en el plano internacional, tiene que recomponer sus relaciones con sus aliados luego del daño sufrido tras la era Trump, necesarias para contener a una China más asertiva. Otros desafíos son la migración, lograr una transición sostenida hacia una economía más eco amigable y consolidar un sistema integral de salud universal para sus ciudadanos. Sin embargo, en todos ellos enfrenta intereses atrincherados que van a ser difíciles vencer.

En el caso de China, los problemas económicos, ambientales y sociales también son bastante serios. Como hemos podido apreciar recientemente, el país ahora debe hacer frente a la crisis inmobiliaria de Evergrande[35] sin haber solucionado del todo el brote de COVID y la mella que eso produjo en su reputación internacional. Al igual que el presidente Biden en EE.UU., el presidente Xi tiene que resolver la creciente desigualdad, debido a la excesiva concentración de la riqueza en un segmento reducido de la población[36] y a que cada vez más millonarios han pasado a formar parte del Partido Comunista Chino (PCC) en estos años con el propósito de asegurar su propia riqueza.[37] En lo político, hoy en día los ciudadanos chinos reclaman con cada vez mayor frecuencia mejores servicios públicos y atención por parte del gobierno, motivo por el cual Xi busca implementar un sistema de gobernanza mejorado[38] a fin de responder más eficazmente a dichas demandas. Y, por último, en cuanto al aspecto económico, en las décadas venideras, China tendrá una cada vez menor población en edad de trabajar, más ancianos que requieran gastos en salud, y tasas de crecimiento mucho menores (sobre las cuales existen serias dudas respecto a su fiabilidad)[39]

Habiendo señalado los problemas que ambas potencias tienen pendientes por resolver cabe parafrasear lo dicho por el historiador Paul S. Kennedy con respecto a la URSS pocos años antes de su colapso: no es definitivo que estos países estén condenados al fracaso, pero si quieren salir adelante deben tomar decisiones incomodas para remediar estos problemas, y deben hacerlo pronto[40]. Dicho esto, ambos países han mostrado una gran capacidad de adaptación y renovación a través de los años, pero sus problemas en esta ocasión requieren de reformas integrales y también de soluciones nuevas que, por sus respectivas situaciones políticas internas, van a ser muy difíciles de lograr. En el caso estadounidense, Biden apuesta por tomar políticas de corte keynesiano para reactivar la economía y mitigar el daño sufrido por el Covid, pero se ha encontrado con la resistencia de los republicanos y de miembros de su propio partido[41]. Mientras que en el caso de China Xi continúa intentando poner un freno a la corrupción y al poder de las grandes empresas. También desea que su país se enfoque en un mayor desarrollo de la ciencia básica para seguir creciendo y generando prosperidad. Sin embargo, su énfasis en controlarlo todo puede impedir que surja esa innovación que tanto busca.[42] Como hemos visto, los dos países enfrentan situaciones difíciles que no van a ser fáciles de solucionar en el corto plazo[43].

Para concluir, cabe mencionar que las frases analizadas no nacen en un vacío social, sino que están fuertemente influidas por los acontecimientos de su época y en especial por la historia previa.[44] Dado que tenemos frente a nosotros un futuro que es en buena parte desconocido[45], es lógico utilizar marcos de referencia que en el pasado sirvieron para comprender otros acontecimientos complejos. Pero esto no quiere decir que estas frases sean completamente inútiles: nos pueden servir para comparar mejor aquellas situaciones como las que acabamos de analizar y de esa manera contar con una mejor guía para identificar las diferencias cruciales que separan los casos del pasado con los del presente.

Un ejemplo de dicho es lo escrito por Zakaria en agosto de este año: él prefiere referirse a la actual relación entre China y EE.UU. como una “Paz Fría”[46]. La frase indica la existencia de una especie de “paz negativa”[47] en palabras de Norberto Bobbio, marcada por la ausencia de la violencia sostenida. No obstante, a Zakaria le ha faltado mencionar que dicha paz viene calentándose cada vez más en zonas estratégicas para China y EE.UU. como en el Mar de China Meridional[48]. Esto se debe al deseo de Washington por consolidar su llamado “pívot” en Asia para así contener a Beijing y evitar que China se convierta en la potencia dominante de esa parte del planeta, motivo por el cual viene implementando una estrategia que aboga por “(un) Libre y Abierto Indo-Pacífico”[49]. Pero tal iniciativa afecta los intereses en materia de seguridad y económicos de China. Este país teme que dicha política le sirva a Washington y a sus aliados para imponer un bloqueo marítimo que impida su comercio con el resto del mundo[50]. Otros agravantes para lo que viene ocurriendo en dicho mar tienen que ver, por ejemplo, con el estatus de Taiwán[51] y su respectiva importancia para Washington y Beijing, al ser sus posturas e intereses políticos y estratégicos respecto a isla incompatibles[52].

Como vemos hay similitudes y paralelos en algunos aspectos con respecto al pasado; pero también hay diferencias importantes. Por ejemplo, no basta con que haya tenciones regionales para hablar de una Guerra Fría. No obstante, tensiones como las del Mar Meridional de China pueden tener repercusiones globales, aunque estas no amenazan la soberanía e independencia de los otros países de la región ni mucho menos del resto del mundo, como una victoria de la URSS sobre la OTAN si la habría producido, por ejemplo[53]. Por otro lado, debemos recordar que la principal diferencia con este periodo radica en la interdependencia económica entre Beijing y Washington, el poderío económico y tecnológico de China y, sobre todo, su enorme peso en la economía mundial en la actualidad. Solo comparando situaciones como esta con ejemplos históricos es que podemos comprender mejor la magnitud de sus diferencias. Y son diferencias que sí importan, ya que las políticas que EE.UU. adopte con base a estas ideas pueden estar erradas, pudiendo conducirlo a una situación de conflicto no intencionado que busca evitar.[54] 

Imagen tomada de https://hanoitimes.vn/uschina-cold-war-is-it-a-real-possibility-312269.html

BIBLIOGRAFÍA

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HARTO DE VERA, Fernando (2016). “La construcción del concepto de paz: paz negativa, paz positiva y paz imperfecta”. Cuadernos de estrategia. Nº. 183, 2016, págs. 119-146.

IKENBERRY, G. Ikenberry (2017). “China’s emerging institutional statecraft: The Asian Infrastructure Investment Bank and the prospects for counter-hegemony”. Project on International Order and Strategy. Brookings Institution. EE.UU. Enlace: https://www.brookings.edu/wp-content/uploads/2017/04/chinas-emerging-institutional-statecraft.pdf

KAHHAT, Farid (2008). Tras la Guerra Fría: mentalidad militar y políticas de seguridad en Sudamérica. Fondo Editorial del Congreso. Lima, Perú. 227 pp.

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LEVY, Jack S. (2010). Causes of War. Willey-Blackwell. Nueva Jersey, EE.UU. 287 pp.

PRATHIBA, M.S. (2021). “(Mis)Understanding the Communist Party of China’s Control”. IDSA Commentary. IDSA. India. Enlace: https://www.idsa.in/idsacomments/understanding-the-communist-party-of-china-control-130921

RAMIREZ-CARVAJAL, Carolina, Dusan Praj y Jorge-Andrés Acosta-Strobel (2021). “La relación triangular entre China,  Taiwán y Estados Unidos en el periodo 2008-2018”. URVIO, Revista Latinoamericana de Estudios de Seguridad. No. 30; mayo-agosto 2021 pp.92-106. Enlace: https://revistas.flacsoandes.edu.ec/urvio/article/view/4780/3719

WALTZ, Kenneth (1979). Theory of International Politics. Addison-Wesley, EE.UU.


[1] Las tensiones entre Rusia y EE.UU. se encuentran principalmente circunscritas al plano europeo (más recientemente al Pacifico Norte, Oriente Medio y al Ártico) pero no tienen la repercusión planetaria que tuvieron en la Guerra Fría, motivo por el cual no serán el tema central del artículo. Pese a ello, Rusia sigue siendo la segunda potencia militar al poseer el arsenal nuclear más grande de la tierra que incluye centenares de misiles balísticos, la mayoría de ellos modernos y armas nucleares tácticas con las cuales compensan en buena medida su desventaja convencional. En cuanto a China este país viene aumentando también su poderío nuclear y se espera que en algunos años más pase a ocupar el segundo lugar en poderío bélico, el menos en lo convencional. De otro lado, analizar el impacto de la reciente entente entre Moscú y Beijing, dada su repercusión sobre la seguridad estadounidense y en su política exterior sí es necesario, pero esto merece un análisis aparte.

[2] https://www.pewresearch.org/global/2019/12/05/views-of-the-balance-of-power-between-u-s-and-china-2019/

[3] Según los expertos, hay distintos tipos de conflictos armados, entre los que figuran, en primer lugar el denominado conflicto armado internacional (conocido como guerra interestatal o guerra a secas); luego tenemos al conflicto armado interno (porque ocurre dentro de las fronteras de un país; como el que involucra al estado colombiano con el ELN o que mantuvo el estado peruano contra SL y el MRTA); y finalmente, tenemos las guerras civiles transnacionalizadas, en las cuales, además de una guerra civil hay también participación de potencias extranjeras que apoyan a uno o más bandos en conflicto (como en Siria, Libia o Yemen actualmente). Vale aclarar que ninguno de estos términos otorga algún tipo de legitimidad o justificación a quienes participan en dichos conflictos. Para más información, ver el libro Causes of War de Jack S. Levy (2010).

[4] En el peor de los casos, este hipotético conflicto podría haber escalado hasta convertirse en un conflicto nuclear pero las repercusiones habrían sido nuevamente más que evidentes.

[5] https://www.nytimes.com/2020/09/26/technology/trump-china-smic-blacklist.html

[6]https://www.reuters.com/business/autos-transportation/trumps-china-tech-war-backfires-automakers-chips-run-short-2021-01-15/

[7] https://www.bofbulletin.fi/en/2019/4/the-trade-war-has-significantly-weakened-the-global-economy/

[8] No obstante, desde China abogan por una reconciliación y re-acoplamiento entre sus economías. https://asia.nikkei.com/Politics/International-relations/Indo-Pacific/Biden-and-Xi-explore-recoupling-as-advisers-meet-in-Zurich

[9] https://www.ncuscr.org/media/podcast/uschinainsights/economists-explain-trade-war

[10] https://www.aljazeera.com/opinions/2018/4/22/syria-and-the-beginning-of-a-new-cold-war

[11] Similar lógica es usada por quienes defienden la idea de que hay una Tercera Guerra Mundial.

[12] La geopolítica se refiere a “un marco interpretativo (de las relaciones internacionales) […] construido sobre la base de una metáfora orgánica del estado, una metáfora evolutiva de las relaciones interestatales y una explicación vitalista de la evolución orgánica (de estos estados)” (Kahhat, 2008: 75-76). Dicho esto, la geopolítica, en cuanto a escuela, se define como “”la ciencia que concibe al Estado como un organismo geográfico” (Kahhat, 2008: 89). En tal sentido, se lo concibe como un ser vivo, un organismo, que debe crecer y expandirse mediante la conquista territorial (Ibid.: 89).  Otros de los términos usados con frecuencia son “geoestratégico” y también “geoeconómico” para enfatizar la importancia internacional o global de la situación a las que están siendo aplicados. El abuso del prefijo “geo”, no obstante, solo contribuye a obscurecer el análisis.  

[13] No obstante, tal conceptualización es también una simplificación de una época que fue bastante más complicada y multifacética de lo que se suele recordar coloquialmente. Prueba de ello son los diferendos ocurridos en los sesentas y setentas en el seno de la OTAN y el quiebre sino-soviético que condujo a la división del bloque socialista y al acercamiento de Beijín a Washington.

[14] Para otros la principal diferencia era entre norte y sur, entre países desarrollados y en desarrollo. Para muchos académicos sudamericanos, la diferencia estribaba en el lugar que el país ocupaba en el sistema capitalista mundial, en el cual los países latinoamericanos era parte de la periferia que suministraba materias primas a los centros industrializados y capitalistas de Norteamérica y Europa. Ver http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/clacso/crop/glosario/t.pdf. No debemos olvidar tampoco a aquellos países autodenominados como “No Alineados” como la India, aunque su cercanía a la URSS hizo que su postura sea por lo menos discutible.

[15] Actualmente, la mayoría de los ciudadanos chinos vive bajo la llamada “Gran Muralla de Fuego”, un cortafuegos virtual en el internet que restringe la información que les llega del extranjero (a la que, no obstante, pueden acceder por medio de VPNs). Aun así, una buena parte de los chinos no confían en las noticias provenientes del extranjero. De manera llamativa, si hay una muy variada oferta de información internacional en los medios de comunicación chinos. Agradezco a Roberto Rondo por su explicación al respecto.

[16] https://www.bbc.com/news/world-asia-china-24100629. Salvo por algunos países de su inmediata periferia como Myanmar, Laos o Camboya, no hay mayor deseo o intención de intervenir directa ni abiertamente en la política interna de sus vecinos. Tampoco hay el deseo de fomentar una revolución comunista o maoísta en los potenciales socios comerciales. Una posible excepción sería el supuesto apoyo hacia los Maoístas indios (loas Naxalitas), debido a las particulares tensiones y conflictos limítrofes que China mantiene con este país.

[17]https://www.scmp.com/week-asia/opinion/article/3150030/china-decoupling-world-not-other-way-around. Queda por ver si el creciente desacoplamiento económico y tecnológico entre EE.UU. y China se detiene o conduce a una desglobalización parcial; o en el peor de los casos, a una especie de muralla tecnológica que opere con normas, estándares y lógicas distintas, recreando de esta manera una separación tan aguda como la anteriormente señalada.

[18] https://www.lavanguardia.com/internacional/vanguardia-dossier/revista/20210401/6605615/pandemia-fin-globalizacion-oportunidades.html

[19]https://www.brookings.edu/blog/order-from-chaos/2020/08/27/the-us-cooperated-with-the-soviets-on-smallpox-it-should-do-the-same-with-china-on-covid-19-vaccine-distribution/

[20] https://media.defense.gov/2020/Sep/01/2002488689/-1/-1/1/2020-DOD-CHINA-MILITARY-POWER-REPORT-FINAL.PDF

[21] Ibid.

[22] https://amti.csis.org/chinas-reach-grown-island-chains/

[23]https://edition.cnn.com/2021/10/05/asia/china-taiwan-warplane-incursions-analysis-intl-hnk-ml/index.html. Hace poco un alto oficial taiwanés señalo la enorme preocupación que existe respecto a la reciente escalada por parte de China, indicando el temor de su gobierno frente a la posibilidad de que Beijing intente capturar la isla en los próximos 4 años.

[24] Incluso ha superado a los EE.UU. en lo relativo a ciertos aspectos de los llamados misiles hipersónicos, tecnologías que algunos consideran como potencialmente desestabilizantes y el desarrollo de la Inteligencia Artificial. https://www.ft.com/content/f939db9a-40af-4bd1-b67d-10492535f8e0

[25] https://asia.nikkei.com/Politics/International-relations/EU-split-on-Taiwan-question-as-it-fears-fraying-China-ties

[26] Según Alcalde el término se refiere a” […](los) grandes proyectos, normas, reglas y procedimientos que regulan las relaciones entre estados” (2017: 13). La URSS fue parte de dicho orden bajo sus términos también (fue miembro de la ONU por ejemplo y la OMS como ya se dijo respecto a la erradicación de la viruela) pero no llego a tener el grado de influencia que China posee ahora debido a su falta de interconexión económica con el resto del mundo.

[27]https://www.dw.com/es/la-omc-da-la-raz%C3%B3n-a-china-en-su-disputa-arancelaria-con-estados-unidos/a-54937832

[28] https://www.scmp.com/news/china/article/3151192/china-not-heading-toward-market-economy-often-due-its-own-policies?module=lead_hero_story&pgtype=homepage

[29] https://www.theguardian.com/world/2016/jul/12/philippines-wins-south-china-sea-case-against-china

[30] https://chinapower.csis.org/china-research-and-development-rnd/ En investigación básica, necesaria para la producción de tecnologías e inventos cualitativamente nuevos, EE.UU. gasta el triple que China según datos de 2020. 

[31] https://fivethirtyeight.com/features/why-bipartisanship-in-the-senate-is-dying/

[32] Durante su mandato, se puso en duda además la legitimidad e idoneidad de diversas instituciones gubernamentales con acusaciones injustificadas de fraude por ejemplo, lo cual ha dañado severamente a su régimen democrático. https://www.theguardian.com/us-news/live/2021/sep/21/government-shutdown-democrats-spending-plans-joe-biden-covid-latest-news-us-politics

[33] https://www.wsj.com/articles/will-trumpism-dominate-the-gop-futureand-will-trump-11631288089

[34] https://www.foreignaffairs.com/articles/americas/2021-01-08/what-happened-social-mobility-america

[35] https://www.bbc.com/mundo/noticias-58713816

[36] https://www.foreignaffairs.com/articles/china/2021-02-11/chinas-inequality-will-lead-it-stark-choice

[37] Ibid.

[38]Uno de estos se denomina como la “Iniciativa China Pacífica” según Guo citado en Prathibha (2021)

[39] https://www.foreignaffairs.com/articles/china/2021-10-01/end-chinas-rise Este artículo de Beckley y Brands es bastante informativo, pero no toma en cuenta la política interna china al momento de analizar las consecuencias de su posible declive en el futuro: dada la presencia de diversas facciones dentro del PCC, es más probable que Xi sea removido por estas si los problemas del país se vuelven insostenibles, pero para ello tendrían que unirse. Para mayor informacion ver el artículo de Wily Wo Lap-Lam “Early Warning Brief – Xi Jinping Issues Tough Warnings to Enemies Within the Party” (2021), China Brief Volume 21; Issue 18, The Jamestown Foundation.

[40] (Kennedy, 1987: 513).

[41] https://www.cnn.com/2021/10/06/politics/reconciliation-bill-democrats-cuts/index.html

[42] https://www.foreignaffairs.com/articles/china/2021-10-01/end-chinas-rise Como señalan también los autores de este artículo, China ha gastado fortunas en el desarrollo de microchips y sin embargo aún depende en gran medida de su importación para cubrir la demanda interna. No han ayudado tampoco las restricciones por parte del gobierno hacia a diversas compañías de tecnología como Tencent o Didi.

[43] Curiosamente, el remedio para ambas podría ser el mismo: reducir sus ambiciones internacionales para así poder contar con más recursos con los cuales resolver sus problemas internos.

[44] Ver Seguridad Internacional: Una Introducción Critica de Farid Kahhat (2019) Cap.4; págs. 92-94.

[45] De otro lado, sin que haya un acuerdo entre ambas potencias para liderar un acuerdo global de reducción real y sostenida de emisiones de CO2, no importa quien logre crecer a mayores tazas o despliegue las mejores armas, si el planeta está destinado a volverse inhabitable para los seres humanos.

[46] https://www.washingtonpost.com/opinions/2021/08/05/us-and-china-are-in-a-cold-peace/

[47] “La paz entendida como “no guerra” puede definirse como el esta­do en el que se encuentran grupos políticos entre los cuales no existe una relación de conflicto caracterizada por el ejercicio de una violencia durable y organizada. De esto se deriva que: a) Dos grupos pueden tener entre sí un conflicto sin estar en guerra, ya que el estado de paz no excluye el conflicto, sino solo el conflicto que se conduce mediante el ejercicio de la violencia du­rable y organizada; b) Dos grupos políticos no deben considerarse en estado de guerra si en sus relaciones se verifican casos de violencia esporádica, como por ejemplo los incidentes de frontera” (Harto de Vera, 2016: 130).

[48]https://www.elconfidencial.com/mundo/2021-09-27/y-como-ve-china-el-acuerdo-aukus-en-el-pacifico_3293389/

[49] https://www.state.gov/wp-content/uploads/2019/11/Free-and-Open-Indo-Pacific-4Nov2019.pdf

[50] https://chinapower.csis.org/much-trade-transits-south-china-sea/ bloqueo que también afectaría a EE.UU. por el lado comercial. Sin embargo, las autoridades chinas estiman que ellos llevarían la peor parte.

[51] Taiwán se encuentra a 1,141 km del Mar Meridional de China, pero Taipéi apoya la estrategia de los EE.UU. sobre la región. De otro lado, diversos expertos militares señalan que en caso comience un conflicto en el Mar Meridional de China Taiwán pueda verse involucrada si China la ataca para forzar a los EE.UU. a enviar naves desde el Mar Meridional para defender a Taipéi. Aparte, Taiwán a su vez reclama zonas del mencionado mar como suyas. https://www.lowyinstitute.org/issues/south-china-sea

[52]https://www.latimes.com/espanol/internacional/articulo/2021-10-13/aumentan-temores-de-conflicto-entre-china-y-eeuu-por-taiwan

[53] Como señalo Waltz, en caso la URSS hubiese conquistado Europa, Japón u Oriente Medio, el balance de poder habría cambiado de manera significativa durante la Guerra Fría (Waltz, 1979: 172). Hoy en dia, la situación es muy distinta. Participando del comercio internacional, por ejemplo, el uso de la fuerza deja de ser un instrumento principal para adquirir casi cualquier bien o servicio cuando estos pueden ser comprados en el mercado internacional (Kahhat, 2019: 71 y 79).

[54] https://elcomercio.pe/mundo/actualidad/china-y-rusia-matrimonio-por-conveniencia-por-farid-kahhat-noticia/

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