Por Luis Leyva (PUCP/UNQ)
La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto que tuvo una repercusión enorme en el campo de las relaciones internacionales. En el posterior reacomodo del escenario internacional, las potencias vencedoras tuvieron que enfrentarse a un dilema de gran importancia: qué hacer con los regímenes que apoyaron al fascismo y que sobrevivieron a este, tales como las dictaduras de Francisco Franco en España o Antonio de Oliveira Salazar en Portugal. El rol de Estados Unidos en la reconstrucción de Europa y posicionamiento frente a la Unión Soviética en los años iniciales de la Guerra Fría supuso tener presente la cuestión de las relaciones bilaterales con varios países europeos, particularmente con el español, este último avocado en la mejora de su imagen internacional. El libro de Moisés Rodríguez Escobar, Autoritarismo y democracia. Relaciones diplomáticas entre España y Estados Unidos (1936-1964) (Valencia: PUV, 2025) aborda esta cuestión en un marco histórico que va desde el inicio de la Guerra civil española hasta la Exposición Internacional de Nueva York en 1964.

La historiografía acerca de las relaciones internacionales durante el régimen franquista ha destacado el interés de Franco de mejorar la imagen internacional de España luego de la derrota del Eje en la Segunda Guerra Mundial. Ello se demuestra en las distintas estrategias de acercamiento con Reino Unido, Argentina, los países árabes y, principalmente, Estados Unidos. El libro de Rodríguez Escobar se detiene en este último caso para analizar las misiones diplomáticas de los embajadores españoles en Washington, así como de los grupos de interés que buscaron promover determinadas imágenes y relatos sobre la España franquista, sea favorables o críticas con el régimen. En ese sentido, destaca la exploración del denominado Spanish lobby, grupo de interés principal para la promoción del régimen y que contó con articuladores importantes dentro del gobierno norteamericano. La hipótesis del libro puede resumirse en que, si bien fue un esfuerzo de largo aliento, la integración de España dentro del orden internacional post-Segunda Guerra Mundial dependió, en buena medida, de las estrategias realizadas tanto por el cuerpo diplomático español como por el Spanish lobby que apoyó, desde el interior del gobierno estadounidense, varios de sus objetivos.
El libro se divide en cinco capítulos que, de manera cronológica, narran los esfuerzos del cuerpo diplomático español para restablecer, en un primer momento, las relaciones bilaterales con Estados Unidos y, luego, integrarse en la ONU. Dicha tarea no resultó fácil en tanto el régimen franquista despertaba antipatías y rechazos por parte de países como Estados Unidos, Francia y Reino Unido debido a su cercanía con los regímenes de Hitler y Mussolini. Ya durante la Segunda Guerra Mundial, las posiciones ambiguas de “no beligerancia” y “neutralidad” por parte de Franco revelaban un cierto reacomodo estratégico con respecto a las potencias del Eje en tanto se encontraba militarmente exhausto y sin posibilidades de un apoyo directo (salvo el destacamento de la División Azul). La postguerra civil y mundial encontrarían a una España ahogada por el hambre y relegado de programas de ayuda para la reconstrucción de Europa, tales como el Plan Marshall; sin embargo, también comenzaba a considerarse la importancia estratégica que España podría tener en medio de las tensiones crecientes entre Estados Unidos y la Unión Soviética. De este modo, Franco comenzaría a ser visto como «Centinela de Occidente», régimen autoritario que servía como baluarte anticomunista en Europa. Esta situación coyuntural sería una de las razones principales de Estados Unidos para mantener buenas relaciones con la España franquista, permitir su ingreso a la ONU y, con ello, el restablecimiento paulatino del país dentro del orden internacional.
Lo anterior no implica, sin embargo, que solo las condiciones geoestratégicas fueron las que motivaron la actuación de Estados Unidos con España de una u otra manera en aquellas décadas. Como se mencionó anteriormente, la investigación destaca por el examen detenido del Spanish pro-Franco lobby, es decir, de aquel grupo de interés conformado por una serie de diversos agentes (abogados, militares, intelectuales, empresarios, periodistas, etc.) que van a apoyar la mejora de la imagen pública del régimen a través de actividades de persuasión, económicas, jurídicas o de coacción de operadores políticos que permitan cumplir sus objetivos. Una advertencia importante que señala Rodríguez Escobar al respecto es que esta denominación tampoco puede aplicarse de manera automática a todos aquellos que apoyaron estas estrategias de diplomacia pública en favor del régimen Franquista, sino que es necesario tener en cuenta las motivaciones que cada uno de estos agentes tuvo a la hora de realizar sus acciones, pues también podían ser actores independientes que actuaban por su cuenta y no dentro de estrategias coordinadas. Ahora bien, cuando se señalan estas estrategias de persuasión, económicas, jurídicas y de coacción, el autor explica que estas consistieron en distintas operaciones, tales como la prestación de favores comerciales, la financiación de eventos y actividades, la facilitación de viajes a España, la dotación de regalos y condecoraciones por parte del régimen y recepciones oficiales en la embajada y encuentros oficiales. Esto punto implica tener en cuenta el margen de acción y los presupuestos destinados que el gobierno español permitió desembolsar a sus distintos embajadores en Washington para el cumplimiento de sus misiones diplomáticas. En ese sentido, destaca, a lo largo del libro, las gestiones del embajador José Félix de Lequerica en la consecución de los Pactos de Madrid de 1953 que permitieron le establecimiento de bases militares en territorio español y, a la postre, el argumento para el mantenimiento y mejora de las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y España. Por otro lado, también resulta importante destacar la gestión del abogado estadounidense Charles Patrick Clark en tanto agente principal del Spanish lobby en calidad de articulador de distintos contactos dentro de Estados Unidos para la obtención de los objetivos específicos. De este modo, el libro rastrea cada una de las estrategias desplegadas desde la embajada de España en Washington y desde el Spanish lobby, así como las conexiones entre estas a nivel de financiación y facilitación de contactos e informes.
Otro elemento que se destaca en este trabajo es la documentación comparada que sustenta cada una de las operaciones presentadas dentro del marco de las misiones diplomáticas oficiales y del Spanish lobby. A partir del cruce y comparación de archivos públicos, cancillería, pero también de revisión de prensa estadounidense no solo de las grandes ciudades sino también de otros centros es que fue posible realizar un mejor rastreo de las trayectorias de los agentes pertenecientes al Spanish lobby y sus gestiones locales. Por otro lado, dicha documentación permite comprender el carácter dinámico de las misiones diplomáticas, pues esta no solo encontraba resistencia y rechazo por parte de sectores norteamericanos opuestos al régimen de Franco, sino que también tenían que neutralizar a los agentes antifranquistas y exiliados en Estados Unidos que buscaban promover un relato que resaltase el carácter criminal del régimen franquista durante los años de la posguerra, tomando como argumentos principales la falta de libertad religiosa y las estructuras sociales y económicas arcaicas que impedían una modernización -con su consecuente liberalización y democratización- del gobierno. Información presente en la obra permite, en ese sentido, conocer también el parecer de altos oficiales del Departamento de Estado con respecto a la situación particular del régimen franquista: por un lado, la necesidad estratégica de mantenerlo en el poder para asegurar las bases militares y una proyección en Europa; por otro lado, las opciones desplegadas en distintos momentos del periodo estudiado con respecto a las posibilidades de un cambio de régimen desaparecido Franco (de manera natural o no) de la cúpula del poder. En ese sentido, aparecen tanto los exiliados republicanos, monárquicos, nacionalistas vascos y catalanes, así como opositores del régimen que también presionaron, por su parte, en distintas estrategias del cambio de régimen que influyeron en la toma o retraso de ciertas decisiones del gobierno estadounidense con respecto a las facilidades económicas, por ejemplo, que se le podía ofrecer al régimen español. Sin embargo, tal como menciona Rodríguez Escobar, la debilidad y descoordinación de la oposición franquista en Estados Unidos, por un lado, y los argumentos y preponderancia de militares, por otro lado, fueron determinantes en la decisión de los sucesivos gobiernos -Roosevelt, Truman, Eisenhower, Kennedy y Johnson- de mantener buenas relaciones con el régimen de Francisco Franco.
En resumen, Autoritarismo y democracia. Relaciones diplomáticas entre España y Estados Unidos (1936-1964) es un libro importante por el análisis dinámico de los grupos de interés alrededor de un tema estudiado ampliamente: las relaciones bilaterales entre España y Estados Unidos. La presentación del Spanish lobby como grupo importante que operó en paralelo -aunque muy vinculado- con las misiones diplomáticas españolas en Washington tanto frente a la opinión pública internacional como frente a los opositores españoles del franquismo en el exilio que manejaban sus propias estrategias de diplomacia pública permite entender mejor la complejidad de las relaciones diplomáticas y las motivaciones que llevó a Estados Unidos a mantener un interés permanente en sus relaciones con España desde los años de la Segunda Guerra Mundial hasta bien entrada la Guerra Fría.
El libro piuede descargarse gratuitamente desde el siguiente enlace: https://omp.uv.es/index.php/PUV/catalog/book/766
