Por Luis Leyva (PUCP – UNQ)

Hacia el siglo XIX se consagró la idea del hombre (occidental) como un ser racional que se dirigía al progreso a través del conocimiento científico era aceptado. Esta visión teleológica del hombre y de la Historia implicaba, por otra parte, que todo aquello que no pudiese ser entendido dentro de marcos lógicos fuese rechazado como inferior o folklórico, propio de sociedades “atrasadas” y “bárbaras” que debían ser “civilizadas” e integradas al mundo y valores occidentales. Sin embargo, fenómenos recientes ocurridos en pandemia como el auge del tarot en línea, del “manifiesting” o la recurrencia a personajes u objetos mágicos que permitan salvar a un familiar de una enfermedad mortal o conseguir “amarrar de amor” a una persona no concuerdan con aquella visión racional antes mencionada. ¿Por qué ocurre esto hoy en día, en pleno siglo XXI? En Dios es mi copiloto. El pensamiento mágico-religioso en el mundo contemporáneo (Lima: Planeta, 2025), Alexander Huerta-Mercado ensaya una sugerente respuesta: si en el pasado los sistemas de creencia en lo sobrenatural nos permitieron establecer vínculos y explicar un mundo desconocido, hoy en día esto sigue sucediendo, solo que, bajo otros códigos, algunos en apariencia más seculares, pero que conviven en simultáneo con otras maneras de relacionarnos entre nosotros y con lo sobrenatural.
El libro se estructura en siete (07) capítulos dinámicos en los que el autor invita al lector a reflexionar acerca de la relación entre lo cotidiano y lo sobrenatural. Esto lo realiza a partir de una breve explicación de conceptos clave en la antropología, tales como magia, religión, rito, tiempo, pureza, comunidad, tótem, mito, narración, arte, símbolo y carnaval. Lejos de ser una enciclopedia, cada uno de estos conceptos es ejemplificado a partir de casos cotidianos y pertenecientes a la cultura popular peruana -ámbito en el que Huerta-Mercado ha incursionado en anteriores publicaciones, tales como El chongo peruano. Antropología del humor popular (Estruendomudo, 2019); Feliz seré. Chisme, humor y lágrimas en la cultura popular (Fondo Editorial PUCP, 2022) y Derramaba lisura. Frases célebres de la cultura peruana para entender el Perú (Planeta, 2024)- e internacional (anime, superhéroes, mitos antiguos), lo cual permite al lector aplicar la base teórica en ejemplos concretos y, de ese modo, comprender la relevancia de la Antropología para entender el mundo actual. En ese sentido, de una manera didáctica, este libro es también una invitación a reflexionar acerca de quiénes somos, por qué creemos en lo que creemos y actuamos como actuamos.
En tanto este libro se enfoca en lo sobrenatural y el mundo contemporáneo, muchos de los ejemplos estarán basados -a diferencia de sus anteriores títulos, donde los ejemplos eran más locales o variados- en figuras asociadas a lo sagrado, lo extraño y lo superpoderoso. Es esta última categoría la que prefiere el autor a la hora de explicar varios de sus ejemplos: ¿qué nos dicen los superhéroes, sus características, personalidades, narrativas, universo y apropiación por parte del público acerca de nuestra relación con lo sobrenatural? Para Huerta-Mercado, la figura del superhéroe supone una reactualización del mito bajo códigos modernos: más humanos, sí, pero, al mismo tiempo, siguen cumpliendo las mismas funciones que anteriormente cumplían las historias y leyendas que nuestros antepasados aceptaban como forma de entender el mundo, tanto lo conocido como lo desconocido. De otro lado, resulta importante notar de qué manera este lenguaje metafórico que explica y permite comprender la realidad es performado tanto por sujetos como objetos (sagrados o profanos) sobrenaturales, muchas veces a través de representaciones artísticas que buscan expresar algo más allá de lo humano: por ejemplo, fenómenos naturales (viento) o animales (felinos) cuya significación resulta importante según la interpretación de aquel(los) que “lee(n)” esos símbolos codificados y entendidos por la comunidad.
Dos aspectos adicionales para tomar en cuenta acerca de lo sobrenatural es que, por un lado, estos no siempre corresponden a un sistema cerrado organizado y regulado; por otro lado, no existe necesariamente -al menos en primera instancia- una uniformidad en torno a los fines que busca el control del discurso acerca de lo sobrenatural. Como señala Huerta-Mercado al inicio del libro, una primera diferencia operativa entre magia y religión tiene que ver con el grado de institucionalización de la segunda con respecto a la primera: si bien ambas tienen tiempos, ritos, narrativas, objetos y sujetos que performan, la magia es más bien utilitaria y no busca trascender el plano de lo profano. De allí, quizás, que muchas religiones hayan considerado las distintas prácticas mágicas como malignas, buscando mantener un monopolio en torno a lo sobrenatural. Sin embargo, incluso dentro de las religiones institucionalizadas, Huerta-Mercado señala que existe un espacio y personaje cuya función es criticar y desestabilizar todo lo institucionalizado por el sistema de creencia sobrenatural: la figura del trickster -“embaucador”, “tramposo”, “burlador”-, que actúa dentro del marco del carnaval. Esto resulta interesante, puesto que es desde dentro del “caos controlado” que es el carnaval, donde los roles y jerarquías pueden invertirse momentáneamente como manera de liberar tensiones donde, paradójicamente, se equilibra el orden establecido.
Si a fines del siglo XX el mundo contemporáneo parecía ser una victoria del individuo sobre otras el colectivo, hoy en día pareciera que ese individualismo nos ha dejado sin una base clara: la pregunta ya no es más “quién soy”, sino “quiénes somos”; los problemas ambientales se revelan como retos colectivos. Sin embargo, esta vuelta a lo sobrenatural pareciera ser principalmente en clave individual y no tanto una búsqueda por el nosotros: se mantiene un tono demasiado serio frente a la risa y la gracia que podría acortar distancias entre las distintas partes reunidas. La risa y el carnaval parecieran no ser suficientes para salir de una situación sistémica que algunos, como Mark Fisher, han denominado Realismo capitalista, en donde el aumento en los índices de depresión terminaría siendo una enfermedad derivada del sistema. En ese sentido, ¿de qué maneras esta vuelta acerca de lo sobrenatural permitiría repensarnos como comunidad en un mundo post-pandemia? ¿En qué medida esta reflexión acerca de lo sobrenatural permitiría conocer(nos) más en torno a problemas tan humanos y vigentes hoy como la vida y la muerte, el bien y el mal? Finalmente, en este contexto, ¿cuál sería el rol de las Ciencias Sociales y, particularmente, del antropólogo, para comprender(nos) como sociedad?
En resumen, el libro Dios es mi copiloto. El pensamiento mágico-religioso en el mundo contemporáneo, de Alexander Huerta-Mercado, permite comprender la permanencia (y pertinencia) de lo sobrenatural hoy en día: a fin de cuentas, no somos tan modernos como creíamos, y eso está bien, pues siempre hay que dejar un lugar a lo incognoscible, a desconocido que, a fin de cuentas, es parte de la experiencia humana. La humildad, el respeto y la coexistencia entre distintos sistemas de creencia en lo sobrenatural es aquello que permite que los seres humanos aprendamos cada día algo nuevo acerca de nosotros mismos. Sin duda, una lectura fundamental para los tiempos actuales.
